
Historias y Rostros de nuestra Región #2
28.09.2026


🎙️ HISTORIAS Y ROSTROS DE NUESTRA REGIÓN
REPORTAJE EXCLUSIVO
“El Evangelio sigue siendo actual”
Hno. Gabriel:
Francisco, gracias por recibirnos. Para empezar… ¿quién eras antes de encontrarte con Jesús?
San Francisco:
Era un joven con sueños grandes. Quería ser alguien importante, tener reconocimiento, disfrutar de la vida y alcanzar gloria. Pero el Señor fue entrando poco a poco en mi corazón y me mostró que la verdadera grandeza no estaba en ser servido, sino en aprender a servir.
Hno. Gabriel:
¿Y qué cambió todo?
San Francisco:
El encuentro con un leproso. Al principio sentí rechazo. Pero me acerqué. Lo abracé y descubrí que aquello que antes me parecía amargo se convirtió en dulzura para el alma. Después entendí que allí estaba Cristo esperándome.
Hno. Gabriel:
Entonces, ¿encontraste a Jesús en los pobres?
San Francisco:
Sí. Cuando uno se acerca al pequeño, al enfermo, al que sufre, al que nadie mira, puede encontrarse con el mismo Cristo. El Evangelio no se entiende solamente leyéndolo. Hay que ponerlo en la vida.
Hno. Gabriel:
Muchos conocen aquella frase: “Francisco, ve y repara mi Iglesia”. ¿Qué significó para vos?
San Francisco:
Al principio pensé que el Señor me pedía reparar una iglesia de piedras. Y comencé con mis manos. Pero después comprendí que me estaba llamando a algo mucho más grande: volver al Evangelio, vivirlo con sencillez y ayudar a que otros también descubrieran el rostro de Cristo.
Hno. Gabriel:
¿Por qué elegiste vivir pobre?
San Francisco:
Porque descubrí que Jesús había elegido ese camino. Cuando escuché el Evangelio y comprendí que Cristo me llamaba a seguirlo, quise confiar en Dios y no poner mi seguridad en las riquezas.
Hno. Gabriel:
¿La pobreza era para vos una tristeza?
San Francisco:
No. La verdadera pobreza me hizo libre. Me permitió recibir todo como regalo: el pan, el agua, los hermanos, la creación, el sol, la noche. Cuando uno cree que todo le pertenece, vive preocupado por conservar. Cuando aprende a recibir, comienza a agradecer.
Hno. Gabriel:
Hablemos de los hermanos. ¿Qué significaba para vos ser hermano?
San Francisco:
Significaba mucho más que vivir juntos. Significaba reconocer que el otro es un regalo de Dios. También cuando piensa distinto, cuando me cuesta comprenderlo o cuando me incomoda. El Evangelio me enseñó a acercarme al otro con misericordia.
Hno. Gabriel:
¿Y Santa Clara?
San Francisco:
Clara fue una hermana muy querida. Compartimos una misma pasión: seguir a Cristo. Ella supo vivir el Evangelio con una fuerza enorme. No necesitó grandes riquezas ni poder para transformar la historia. Su vida entregada a Jesús fue suficiente.
Hno. Gabriel:
Francisco, vos amabas muchísimo la creación. ¿Por qué?
San Francisco:
Porque veía en ella la huella del Creador. El sol, la luna, el agua, el fuego, los animales… todo me hablaba de Dios. No quería dominar la creación como dueño, sino recibirla como hermano y cuidarla con gratitud.
Hno. Gabriel:
Hoy vivimos en un mundo lleno de violencia, divisiones y enfrentamientos. ¿Qué nos dirías?
San Francisco:
Que vuelvan al Evangelio. Que no tengan miedo de comenzar por pequeños gestos de paz. No esperen que cambie todo el mundo para comenzar a cambiar ustedes. Una palabra amable, un perdón, una mano tendida, una persona escuchada… también pueden comenzar una revolución.
Hno. Gabriel:
¿Y qué significa ser instrumento de paz?
San Francisco:
No solamente decir “paz”. Significa construirla. Allí donde hay odio, llevar amor. Donde hay ofensa, ofrecer perdón. Donde hay división, buscar encuentro. Donde hay tristeza, acercar esperanza.
Hno. Gabriel:
¿Qué le dirías a un joven que siente que la Iglesia ya no tiene nada para ofrecerle?
San Francisco:
Le diría: buscá a Jesús. No te quedes solamente con lo que otros dicen de Él. Encontralo en el Evangelio. Preguntale qué quiere hacer con tu vida. Yo también fui joven, tuve sueños, dudas y deseos de ser alguien. Pero cuando encontré a Cristo descubrí un camino que jamás hubiera imaginado.
Hno. Gabriel:
¿Y a nosotros, los franciscanos seglares?
San Francisco:
Les diría que no tengan miedo de vivir el Evangelio en medio del mundo. Sean hermanos en sus familias, en sus trabajos, en sus comunidades y en sus barrios. No hace falta hacer cosas extraordinarias. Hace falta hacer extraordinariamente bien las cosas sencillas, con amor.
Hno. Gabriel:
Francisco, estamos celebrando este tiempo jubilar de los 800 años de tu Tránsito. ¿Qué te gustaría que recordáramos?
San Francisco:
No se queden solamente con mi nombre, mis imágenes o mis historias. Miren a Cristo. Yo solamente quise seguir sus huellas. Si este aniversario sirve para que alguien vuelva al Evangelio, perdone a un hermano, cuide la creación, abrace al pobre o descubra su vocación, entonces habrá valido la pena.
Hno. Gabriel:
Una última pregunta. Si tuvieras que dejarnos una sola frase para este tiempo, ¿qué nos dirías?
San Francisco:
“Hermanos, volvamos al Evangelio. Allí está el camino de la verdadera alegría, de la fraternidad y de la paz.”
Hno. Gabriel:
Gracias, Francisco.
San Francisco:
Gracias a ustedes. Y no se olviden de algo:
"comiencen por amar al hermano que tienen más cerca. Allí también está Jesús."


