Historia y Rostros: #1

29.08.2026

Nuestra Primera invitada:
Ana Maria Bonetto

Una vida de servicio en la Orden Franciscana Seglar
 

1. Ana, pertenecés a la Fraternidad San Pascual Bailón de Villa Mercedes.

¿Qué significa para vos ser hermana franciscana seglar y qué lugar ocupa la fraternidad en tu vida?

– Ana Bonetto: La Orden Franciscana Seglar representa para mí una gran alegría y, al mismo tiempo, un compromiso profundo. Es un camino que me permite acercarme al cielo siguiendo las huellas de Clara y Francisco de Asís.

Caminar tras sus pasos es asumir el testimonio vivo del Evangelio de Jesús en la tierra. Francisco fue llamado “el Cristo de la edad media” porque se pareció a Jesús en todo. Y eso no es sencillo: imitarlo en el mundo de hoy exige esfuerzo y perseverancia.

Y la fraternidad es el lugar donde uno recarga las pilas, como se dice, para poder transitar por esas huellas, tratar de imitarlas, vivir la regla y llevar el Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio.

La fraternidad es el lugar donde uno recarga las pilas para poder transitar por esas huellas, tratar de imitarlas, vivir la regla y llevar el evangelio a la vida y de la vida al Evangelio.”

2. A lo largo de tu camino franciscano has prestado distintos servicios: fuiste Ministra de la Fraternidad local, Ministra Regional y también Ministra Nacional de la OFS. ¿Cómo viviste esos diferentes momentos de servicio y qué aprendiste de cada uno de ellos?

– Ana Bonetto:

Como Ministra de la Fraternidad San Pascual Bailón traté de conocer a los hermanos que conformaban la fraternidad: sus sentimientos, sus pensamientos, sus virtudes y sus defectos. Eso me enseñó no solo a mirar, sino a ver a quienes estaban a mi lado. Muchas veces miramos a quienes están alrededor, pero no llegamos a ver realmente a esos hermanos que nos acompañan.

Aprendí a entender al prójimo y, sobre todo, a no juzgar ni preguntarme por qué una persona actúa de una u otra manera, sino a tratar de comprender sus modos de conducta. Eso me sirvió muchísimo cuando fui Ministra Regional.

Como Ministra Regional pude apreciar que la distancia no es motivo para sentirse distante de los hermanos de las demás fraternidades. Aprendí a conocer las diferentes inquietudes e idiosincrasias de las fraternidades de las distintas provincias que conforman la Región Cuyo y que ahora también se extiende a la Patagonia.

Al caminar por la región, visitando cada fraternidad y encontrándome con los hermanos, aprendí a ver a ese prójimo que necesitaba, tanto como yo, de la amistad, del conocimiento y de la comprensión. Estábamos en un camino común, pero muchas veces no nos conocíamos. A partir de ese encuentro se pudo lograr que los hermanos nos sintiéramos más unidos, y esa es una de las grandes virtudes de la Orden Franciscana Seglar.

Como Tesorera Nacional aprendí a entender, comprender y también a discernir, a veces incluso con enojos, porque los intereses pueden ser diferentes. Eso no significa que sean totalmente opuestos: son distintos caminos para llegar a un mismo objetivo.

Tratando de defender la gestión que uno ha realizado y de que los hermanos entiendan que son servicios en los que se pueden cometer errores, pero que todos estamos tratando de llegar a un objetivo común: que la OFS florezca para el bien de la Argentina y del mundo.

Es un camino de todos y es un compromiso de todos realizar cada servicio de la mejor manera posible para que se logre ese objetivo. Eso no significa que uno no defienda la tarea que realiza, porque la tarea de cada hermano es tan importante como la de cualquiera de los hermanos que prestan un servicio.

Con todas las virtudes y con todos los defectos, estoy contenta con lo realizado y siempre dispuesta a dar una mano.


3. Cuando mirás hacia atrás, ¿cuáles son los recuerdos, encuentros o momentos que más marcaron tu camino dentro de la OFS, especialmente durante tus años de servicio regional y nacional?

– Ana Bonetto:

Cuando miro hacia atrás y veo los años de mi servicio como Ministra Regional y Tesorera Nacional, me siento muy plena y conforme con todos los aciertos y con todos los errores, porque siempre fueron puestos al servicio de la OFS y al servicio de los hermanos.

Han sido servicios que realicé con mucha alegría y con mucho compromiso de mi parte. Encontré en esos servicios maravillosos hermanos que me ayudaron a ser mejor persona, a ser mejor franciscana seglar y a ser mejor cristiana.

Por lo tanto, cuando miro hacia atrás en mi servicio, realmente me siento muy agradecida y feliz de haberlos realizado.

Los momentos más espectaculares, el día de hoy, como miembro de la Orden Franciscana Seglar, son los momentos de misión, especialmente los que realicé en la Amazonia, en Perú, y en la 72 en el año 2018 en México, con los migrantes.

A esas dos misiones, que fueron espectaculares, debo agregar las realizadas acá, en los barrios periféricos de Villa Mercedes, que la verdad me llenan, me completan, me llenan el alma, me llenan el espíritu y son los bastiones que día a día sostienen la fe, la esperanza y las ganas de seguir andando.

4. La Orden Franciscana Seglar tiene una misión muy concreta en el mundo: llevar el Evangelio a la vida cotidiana, a la familia, al trabajo y a la sociedad. ¿Qué desafíos pensás que tiene hoy la OFS para ser verdaderamente una presencia franciscana en el mundo?

– Ana Bonetto

En un mundo tan individualista como el que tenemos en este momento, creo que la OFS tiene el gran desafío de demostrar lo contrario. Demostrar que el otro es mi hermano, que mi prójimo es tan importante como yo y que precisamente ese prójimo merece exactamente las mismas oportunidades y el mismo tratamiento que tengo yo.

Creo que la solidaridad, la esperanza, el desafío no solo de decir, sino también de sentir que el Señor me dio hermanos, creo que es el gran desafío que tiene la OFS: sin juzgar, sin reprochar, simplemente realizando lo que hizo Francisco.
El
 leproso no era un enfermo, era mi hermano. Y en este momento son mis hermanos.

5. El Papa León XIV está dando un lugar muy importante a la Doctrina Social de la Iglesia. En su reciente encíclica Magnifica humanitas insiste en la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad, la justicia social y la responsabilidad frente a los nuevos desafíos de nuestro tiempo. ¿Qué puede aportar la espiritualidad franciscana a esta mirada social de la Iglesia?

– Ana Bonetto

La espiritualidad franciscana recrea y sostiene la doctrina social de la Iglesia, la recrea, la revive. Es fundamentalmente la esencia de la OFS, de la espiritualidad franciscana, esa doctrina social.

Y creo que el gran desafío que tiene es precisamente eso: Saber primero que nosotros representamos la doctrina social de la Iglesia, que nuestra espiritualidad revive esa doctrina. La hace carne, y nosotros tenemos la obligación de hacerla realidad en cada uno, primero; para después poder demostrarlo al mundo.

Y creo que ese es el gran y mayor desafío que tenemos hoy.

6. San Luis Rey de Francia tiene una relación muy especial con nuestra tierra: es el santo patrono de la ciudad y de la provincia de San Luis, y además fue un hombre profundamente vinculado al espíritu franciscano y a la Orden Franciscana Seglar. ¿Qué significa para vos, como hermana de Villa Mercedes, tener a San Luis Rey como patrono y modelo?

– Ana Bonetto

Tener a San Luis como patrono de la Orden Franciscana Seglar y como patrono de nuestra provincia, y con él a Francisco y a Clara… ¿Qué te puedo decir? Es un sentimiento indescriptible, máximo, genial, bárbaro, súper, pero también es un desafío y es un compromiso impresionante.

Porque repasar la vida de San Luis, saber que siendo rey iba a darle de comer a los leprosos ciegos para que no vieran que el rey era el que le servía la comida… ¿Cómo poder lograr eso en esta actualidad que nos toca vivir?

Es indescriptible el sentimiento y también indescriptible el compromiso de poder imitarlos, de darlos a conocer y de saber que, con semejante ejemplo, nosotros no podemos fallar. No podemos fallarnos a nosotros mismos, en primer lugar, y a nuestros hermanos, por consiguiente.

7. Desde tu experiencia nacional y regional, ¿qué fortalezas encontraste en los hermanos de la OFS argentina y qué aspectos pensás que todavía necesitamos fortalecer para crecer como verdaderas fraternidades?

– Ana Bonetto

Las fortalezas que encontré fueron la paciencia, la tolerancia, el cariño, las ganas de estar en una fraternidad y de ponerle el hombro para que la fraternidad siga caminando y, fundamentalmente, la perseverancia de seguir caminando y de querer ser siempre reflejo de lo que Francisco y Clara nos dejaron.

Creo que debemos fortalecer o mejorar precisamente nuestra espiritualidad franciscana, convencernos realmente de lo que es ser franciscano y de que somos franciscanos, para que podamos reflejar, no con nuestros dichos sino con nuestras acciones, precisamente esa espiritualidad.

Para que no tengamos la necesidad de decir ‘somos franciscanos’, sino para que los demás vean en esas acciones nuestra espiritualidad, las ganas y el deseo de seguirnos, como alguna vez ocurrió con Francisco y con Clara.

8. Hoy vivimos tiempos de mucha división, individualismo, pobreza, indiferencia y también grandes transformaciones sociales y tecnológicas. ¿Cómo puede un franciscano seglar responder a estas realidades desde la fraternidad, la minoridad, la sencillez y el compromiso con los más necesitados?

– Ana Bonetto 

El franciscano seglar está inserto en el mundo, en un mundo difícil. Nos toca vivir una época muy difícil y, precisamente por eso, nosotros, los franciscanos seglares, tenemos que ser motivo de unión y de esperanza.

Yo creo que lo que tenemos que hacer, es ser coherentes con nuestras acciones, las cuales deben reflejar los dichos que tenemos, porque muchas veces obramos de manera muy distinta de lo que decimos, y esa incoherencia es la que lleva también a perder el rumbo.

Entonces, en lo que vivimos, a veces en las charlas formativas en la fraternidad, respecto de los que menos tienen, de los más necesitados, de los marginados, que no precisamente son los más pobres, hay muchas formas de marginación en este momento.

Estamos a veces muy presurosos de juzgar o de justificar tal o cual acción, tal o cual pensamiento, y ahí me parece que radica una de las correcciones que debemos hacer: nuestras acciones deben ser un fiel reflejo de nuestros dichos, y nuestros dichos y nuestras acciones deben reflejar precisamente el Evangelio. De esa manera es, creo, la única posibilidad de que la espiritualidad franciscana se vea reflejada en el mundo actual.
 

9. Si pudieras volver al momento en que comenzaste tu camino en la OFS, ¿qué le dirías hoy a aquella Ana que comenzaba a descubrir el carisma de Francisco y Clara? ¿Hay algo que hayas aprendido con los años que te hubiera gustado saber entonces?

– Ana Bonetto  

Sí, claro, hay muchas cosas que ha aprendido y que me gustaría haber sabido allá por el año mil novecientos ochenta, cuando profesé. He aprendido a ser tolerante, a ser paciente, he aprendido a no juzgar y me falta todavía, en este ser, aprender más a corregir a veces las opiniones. 

Pero mis hermanos me han enseñado a ser mejor persona, cultivando esos valores que acabo de enumerar y el conocimiento más real, porque en aquel momento, cuando yo comencé, que era muy joven, Francisco y Clara eran ideales y, bueno, con el correr de los años uno va aprendiendo que han sido seres que son ideales, por supuesto, pero que han sido seres que han llegado a ser ideales precisamente porque supieron abrazar lo que Jesús pedía y realizar y seguirlo a Él, a Jesús.

Bueno, eso todavía me falta y mucho, pero aprendí fundamentalmente que el camino es por ahí y que en ese camino hay que dejar atrás los egoísmos, hay que dejar atrás los reproches, hay que dejar atrás la mirada inquisidora ante tal o cual opinión, ante tal o cual lugar que uno visitaba; no juzgar y comprender y mirar la realidad con ojos amplios, no quedarse en lo chiquito, encerrado en una opinión determinada que puede ser que me la impone en los medios de comunicación hoy, sino mirar alrededor y tratar de comprender la historia y la época que vivimos y saber por qué hay tanta pobreza, por qué hay tanto individualismo, a qué se deben tantos prejuicios y tantos señalamientos.

Y saber que eso lo ha aprendido, afortunadamente, y doy gracias a Dios por esto, de saber que todos son mis hermanos y que el más pobre, mucho mejor en determinadas ocasiones y en casi todas las ocasiones, es mucho mejor que yo y que de él debo aprender diez veces más de lo que aún sé.

10. Y para terminar, pensando especialmente en los hermanos jóvenes y en quienes hoy están asumiendo responsabilidades en la OFS: ¿qué consejo les dejarías para vivir con alegría la vocación franciscana seglar y para servir a la Iglesia y a la fraternidad sin perder nunca el espíritu de Francisco?

 – Ana Bonetto

Les diría a los hermanos que quieren integrar la Orden Franciscana Seglar, y especialmente a los más jóvenes, que no le tengan miedo al compromiso.

Es una de las cosas que hoy puedo decir, porque allá por el año 80 yo no quería saber nada de ingresar a la OFS. Decía: «La verdad es que uno busca llegar al cielo, y si la Orden para mí es un motivo de condenación porque no puedo cumplir, porque no puedo hacer lo que se me pide…», y tenía mis grandes dudas.

Esas dudas se van disipando de manera inmediata, porque uno, cuando va recorriendo el camino, se da cuenta de que la Orden Franciscana Seglar es simplemente ser un buen cristiano, tras las huellas de Francisco y Clara, conservando esa espiritualidad, que son los ejemplos que nos van a llevar a ser excelentes cristianos.

Entonces, que no le tengan miedo al compromiso. Van a entrar a una fraternidad, y la fraternidad va a ser la contención, con sus virtudes y sus defectos, porque no todo es color de rosa. Pero, con sus virtudes y sus defectos, va a contener en los momentos difíciles que la vida va presentando; van a compartir los momentos alegres que la vida también presenta, y en aquellos momentos de incertidumbre, donde la fe parece flaquear o donde a veces se cometen errores, también está la fraternidad para sostener.

La espiritualidad franciscana y el conocer a Francisco y a Clara les va a servir para saber que todos, absolutamente todos, tienen un lugar en el Reino de Dios, que nadie se aparta y que no se aparte a nadie.

Y, como decía el Papa Francisco: «Todos adentro, después arreglamos, después vemos cómo seguimos, pero todos unidos y todos juntos».

Yo creo que ese es el camino. Ese es uno de los grandes desafíos, porque los prejuicios todavía existen, pero tenemos la gran oportunidad de dejarlos de lado y caminar todos juntos, ayudándonos unos a otros, para servir en este mundo mejor a Dios, a través de las huellas de Francisco, de Clara, de San Luis, en el caso nuestro, de San Pascual Bailón y de tantos santos y santas franciscanas que nos llenan de alegría, nos llenan de esperanza y que nos permiten y nos desafían a que hagamos de nuestra fraternidad, de nuestra ciudad, de nuestra región, de nuestra Argentina y de este mundo, un mundo mejor y un lugar donde todos, absolutamente todos, podamos vivir con calidad y sirviéndonos unos a otros.
 

Muchas gracias Ana por tu tiempo y disposición.


Fuente: OFS REGION CUYO 
Reportaje a cargo del equipo de Prensa y Difusión. 

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