Fiesta de San Roque

San Roque de Montpellier: un hermano franciscano, peregrino de la caridad
Su historia
San Roque nació en Montpellier, Francia, hacia el año 1295, en el seno de una familia noble y acomodada. Desde joven recibió una profunda formación cristiana y, al quedar huérfano, decidió poner su vida enteramente en las manos de Dios.
Aunque podía haber elegido una vida cómoda y llena de riquezas, Roque comprendió que los bienes que había recibido no eran solamente para él. Distribuyó sus posesiones entre los pobres y emprendió el camino de la peregrinación.
La tradición franciscana afirma que abrazó la Tercera Orden de San Francisco, viviendo como laico el espíritu de penitencia, pobreza, fraternidad y servicio. Por eso, para nosotros, los hermanos de la Orden Franciscana Seglar, San Roque es un hermano que nos precede en el camino y nos muestra que el carisma franciscano puede vivirse en medio del mundo, poniendo la fe al servicio de los demás.
Roque peregrinó hacia Roma. En aquellos años, una terrible epidemia de peste azotaba distintas regiones de Italia. Mientras muchos huían de los enfermos por miedo al contagio, Roque hizo lo contrario: se acercó a ellos.
Entraba en los lugares donde había dolor, acompañaba a los enfermos, los atendía y rezaba por ellos. Su fe no quedó encerrada en palabras: se convirtió en servicio concreto.
Cuenta la tradición que, mientras ayudaba a los enfermos, él mismo contrajo la peste. Para no ser una carga para los demás, se retiró a un bosque. Allí, según la tradición, un perro llevaba cada día un pan para alimentarlo y finalmente su dueño, un hombre llamado Gottardo, descubrió a Roque y comenzó a cuidarlo.
Después de recuperarse, Roque continuó su camino. Sin embargo, al regresar a su tierra natal fue confundido con un espía y encarcelado. Permaneció en prisión durante años, soportando la soledad y el abandono con profunda confianza en Dios.
Murió alrededor del año 1327.
Su vida quedó como testimonio de una fe que no se limita a buscar la propia salvación, sino que se hace cercana al que sufre. Por eso San Roque es venerado especialmente como protector de los enfermos y de quienes padecen epidemias.
San Roque, hermano de la OFS
Para nosotros, esta dimensión tiene un significado especial.
San Roque no fue solamente un santo al que admiramos desde lejos. Fue un hermano de la Tercera Orden Franciscana.
Vivió su vocación como laico, caminando por las calles y los caminos de su tiempo, encontrándose con personas concretas y llevando el amor de Dios allí donde había sufrimiento.
Su vida nos recuerda que ser franciscano seglar significa mucho más que llevar una insignia, participar de reuniones o pertenecer a una fraternidad.
Significa vivir el Evangelio allí donde estamos.
Roque llevó el espíritu de Francisco al encuentro con los pobres, los enfermos, los abandonados y los que tenían miedo.
No preguntó primero si aquella persona podía devolverle algo.
Simplemente vio el sufrimiento y se acercó.
Reflexión para los hermanos de la OFS
San Roque tiene mucho para enseñarnos como hermanos de la Orden Franciscana Seglar.
Vivimos en un mundo donde muchas veces se busca evitar el dolor, la enfermedad y todo aquello que nos incomoda. San Roque nos enseña otra actitud: acercarnos con misericordia.
Quizás hoy no tengamos que recorrer los caminos de Italia atendiendo enfermos como él lo hizo. Pero alrededor nuestro hay personas que necesitan que alguien se acerque.
Hay enfermos que necesitan una visita.
Hay personas solas que necesitan ser escuchadas.
Hay familias que necesitan una palabra de esperanza.
Hay hermanos que atraviesan dificultades y necesitan sentir que no están solos.
Hay personas que, aunque sonrían, llevan una enfermedad o una preocupación escondida en el corazón.
Y allí también está nuestra misión franciscana.
San Roque nos pregunta hoy:
¿A quién necesita acercarse mi fraternidad?
¿Quién está sufriendo cerca de mí y quizás no lo estoy viendo?
¿Mi fe me lleva al encuentro con el hermano?
El ejemplo de Roque nos recuerda que la fraternidad no puede quedarse solamente dentro de nuestras reuniones. La fraternidad debe salir al camino.
Francisco de Asís nos enseñó a mirar al hermano con misericordia. Roque hizo de esa enseñanza una forma concreta de vida.
Por eso, celebrar a San Roque como OFS es también renovar nuestro compromiso de ser hermanos cercanos, servidores humildes y constructores de esperanza.
Una enseñanza para nuestra fraternidad
San Roque nos deja una enseñanza sencilla y profunda:
No podemos decir que amamos a Dios si permanecemos indiferentes ante el sufrimiento del hermano.
La verdadera espiritualidad franciscana se hace gesto, presencia, escucha, servicio y misericordia.
Que cada hermano de nuestra fraternidad pueda preguntarse:
¿Qué puedo hacer hoy para aliviar el dolor de alguien?
Tal vez sea una llamada.
Una visita.
Una oración.
Un abrazo.
Una ayuda concreta.
Una palabra dicha a tiempo.
A veces pensamos que para hacer grandes cosas necesitamos grandes medios. San Roque nos enseña que basta un corazón dispuesto a servir.
Oración a San Roque
San Roque, hermano nuestro de la familia franciscana,
peregrino de la fe y servidor de los enfermos,
enséñanos a mirar con misericordia
a quienes sufren y necesitan nuestra cercanía.
Ayúdanos a vivir nuestra vocación de hermanos de la OFS
con sencillez, humildad y espíritu de servicio.
Que nunca pasemos indiferentes frente al dolor de nuestros hermanos.
Que sepamos salir de nosotros mismos
para llevar consuelo al que está triste,
esperanza al que está desanimado,
compañía al que está solo
y ayuda al que lo necesita.
Intercede especialmente por nuestros enfermos,
por quienes atraviesan momentos difíciles
y por todas las familias que necesitan fortaleza.
San Roque,
hermano franciscano y peregrino de la caridad,
Ruega por nosotros,
ruega por nuestros enfermos
y ayúdanos a caminar siempre detrás de Cristo.**
Amén.
