El Perdón, el Padre Pio y la necesidad de Sanar
13.09.2026

Padre Pío bendito, hermano de San Francisco,
tú que llevaste en tu carne las llagas sagradas de Nuestro Señor Jesucristo:
aquellas marcas de compasión que florecieron en Pietrelcina...
y que soportaste en silencio, durante tantos años, por amor a las almas.
Hoy acudimos a tí con el corazón en la mano...
Tú, que recibiste del Cielo el don extraordinario de escudriñar los corazones
y leer en lo más profundo del alma en el confesonario,
mira hoy nuestra fragilidad y nuestro cansancio.
Lee en nuestro interior, Lee nuestro pasado San Padre Pío.
Retira esta tristeza que a veces nos abruma.
Sana las fuerzas para caminar en este mundo tan convulsionado
y enséñanos a mirar la realidad con la paz serena del Seráfico Padre San Francisco.
Te pedimos la sabiduría necesaria para comprender el verdadero sentido del perdón.
Reconocemos, con profunda humildad, que solo nos es posible ser misericordiosos con quien nos agredió , gracias al amor incondicional que Dios nos tiene.
Fue Él quien nos perdonó primero en la cruz.
Nosotros fuimos redimidos, y somos purificados cada día, de nuestras miserias e iniquidades.
Por eso, te rogamos que intercedas ante el Señor para que nos conceda el Don del perdón y la bendición de la Misericordia.
Solo mediante tu divina Gracia podremos alcanzar esa grandeza del alma.
Reconocemos que somos seres imperfectos, del mismo modo que lo es quien nos agrede y a quien debemos perdonar.
Líbranos de guardar en el corazón sed de venganza, rencor u odio.
No permitas que esas oscuras intenciones echen raíces en nosotros.
Ahí radica el verdadero triunfo del mal: en responder a la agresión permitiendo que se siembren en nuestra alma semillas que nos destruyen.
Concédenos la capacidad de perdonar, encomendando el alma del agresor para que se convierta.
Mientras tanto, dejamos en manos de la justicia y del orden social la justa reparación del daño cometido.
Que no confundamos la compasión con la impunidad ni con la resignación al mal,
sino que nos concedas la firmeza de la verdad y la paz de la libertad interior.
Padre Pío, confesor sabio y poderoso intercesor,
presenta ante el trono de Cristo nuestras heridas invisibles , esas que duelen, esas que no se curan....
Solo desde tu entrega , san Padre Pío
, comprendemos que nos invitas a abrazar la cruz.
Esa misma cruz que nos redimió y que nos conduce, por la puerta estrecha, hacia la salvación de nuestra alma y la de todos los que nos rodean,
incluidos aquellos que un día nos agredieron.
Paz y Bien. Con Cristo nuestro Bien 🙏. Amén.
Hno Sergio Velasco
Fraternidad Santa Margarita de Cortona - Mendoza
