Capitulo Fraterno Región Cuyo en Villa Mercedes

01.05.2026
CAPÍTULO FRATERNO REGIÓN CUYO
“Desde la pequeñez a la eternidad: el tránsito de un corazón menor”

 

Queridos hermanos:
Hay encuentros que simplemente suceden…
y hay otros que nacen en el corazón de Dios mucho antes de que nosotros lleguemos.
Este Capítulo Fraterno de la Región Cuyo no es solamente una actividad más en nuestra agenda franciscana. Es un tiempo de gracia, de encuentro y de renovación espiritual. Es una oportunidad para volver al Evangelio vivido al estilo de San Francisco de Asís.
Y este año lo vivimos de una manera todavía más profunda, porque estamos atravesando un tiempo muy especial para toda la familia franciscana.
Estamos viviendo un Año Jubilar Franciscano.
Un tiempo de memoria, de agradecimiento y de renovación.
Un tiempo donde volvemos la mirada a aquellos acontecimientos que marcaron profundamente la vida de San Francisco y el nacimiento de nuestro carisma. Celebramos los centenarios franciscanos recordando momentos que no quedaron atrapados en el pasado, sino que siguen iluminando nuestro presente.
Recordamos a Francisco recibiendo los estigmas en La Verna.
Recordamos el Cántico de las Criaturas.
Recordamos Greccio y la humildad del pesebre.
Recordamos el tránsito de un hombre que hizo de toda su vida una alabanza al Señor.
Pero este jubileo no es solamente recordar hechos históricos.
El jubileo es volver al corazón.
Es dejar que Dios renueve nuestra vocación.
Es preguntarnos si todavía vivimos con alegría el llamado que un día abrazamos.
Porque también nosotros, como franciscanos seglares, estamos llamados a hacer un tránsito interior.
Pasar del cansancio a la esperanza.
De la rutina al ardor del Evangelio.
Del individualismo a la verdadera fraternidad.
De una fe superficial a una fe comprometida con la vida.
El lema de este encuentro nos interpela profundamente:
“Desde la pequeñez a la eternidad.”
Y qué actual es este mensaje para el mundo de hoy.
Vivimos en una sociedad que muchas veces busca grandezas vacías, éxitos rápidos, apariencias y reconocimientos. Pero Francisco nos enseña otro camino: el de la pequeñez, el del servicio humilde, el de la minoridad.
Francisco descubrió que el que se hace pequeño por amor se hace inmenso en el corazón de Dios.
Por eso este Capítulo Fraterno quiere ser también una escuela de humanidad y de Evangelio.
Venimos a reencontrarnos como hermanos.
Venimos a compartir la vida.
Venimos a escucharnos.
Venimos a rezar juntos.
Venimos a volver a sentir que no caminamos solos.
Cada hermano trae consigo una historia. Algunos llegan con alegría, otros con cansancios, otros con heridas, otros con preguntas. Pero todos llegamos buscando algo de Dios.
Y qué hermoso es saber que el Señor sigue llamándonos hoy.
Nos sigue llamando a vivir la fraternidad verdadera.
Nos sigue llamando a ser presencia de paz.
Nos sigue llamando a anunciar el Evangelio con la vida sencilla de cada día.
Como franciscanos seglares tenemos una misión enorme en este tiempo.
Estamos llamados a llevar el espíritu de Francisco al mundo cotidiano: a nuestras familias, a los trabajos, a las calles, a las comunidades, a las redes sociales, a los espacios donde tantas veces falta esperanza.
El mundo necesita testigos más que discursos.
Necesita hermanos que abracen.
Necesita servidores.
Necesita personas capaces de vivir con sencillez, humildad y alegría.
Y quizás este jubileo sea justamente una oportunidad providencial para volver a encender el fuego de nuestra vocación.
Para recordar por qué dijimos sí.
Para recordar que la OFS no es solamente pertenecer a un grupo, sino asumir una forma de vida evangélica.
Queridos hermanos, que este encuentro no pase simplemente como un lindo recuerdo. Que nos transforme por dentro.
Que podamos volver a nuestras fraternidades con un corazón renovado.
Con más espíritu de oración.
Con más deseo de servir.
Con más amor por los pobres.
Con más pasión por la fraternidad.
Con más ganas de vivir el Evangelio en serio.
Que San Francisco nos enseñe nuevamente el camino de la pequeñez.
Que Santa Clara nos ayude a contemplar a Cristo con un corazón limpio.
Que el Espíritu Santo renueve nuestra vocación franciscana seglar.
Y que este Año Jubilar Franciscano nos recuerde algo fundamental:
la santidad no está lejos…
empieza en las pequeñas cosas vividas con amor.
Porque cuando un corazón se hace verdaderamente menor…
comienza a tocar la eternidad.

Los esperamos!

¡Paz y Bien!
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